Cada septiembre, la Ciudad de México recuerda dos fechas que marcaron su historia y su memoria colectiva: 19 de septiembre de 1985 y 19 de septiembre de 2017. Dos terremotos separados por 32 años, pero unidos por una misma lección: la vulnerabilidad del patrimonio y la urgencia de fortalecer nuestra cultura de prevención y previsión. Estos aniversarios no solo evocan el dolor de las pérdidas humanas, sino también la fragilidad de nuestros bienes materiales cuando no están protegidos adecuadamente.
La prevención busca reducir el daño; la previsión, en cambio, nos prepara para enfrentarlo cuando ocurre. En un país expuesto a sismos, huracanes, inundaciones y otros fenómenos naturales, ambas son indispensables. Contratar seguros de vida, gastos médicos y pólizas que protejan nuestra vivienda, negocio o automóvil es parte esencial de esa previsión.
Para que un seguro realmente funcione, si hablamos de muebles o inmuebles, debe estar alineado con el valor real del bien asegurado, algo que solo puede lograrse mediante un avalúo profesional que permita estimar su valor en un contexto y tiempo determinados.
Aquí es donde entran dos conceptos críticos que cada año, tras los aniversarios de los sismos, vuelven a la conversación pública: el infraseguro y el sobreseguro. El infraseguro ocurre cuando el bien está asegurado por un monto menor al que realmente vale. En un siniestro, esto se traduce en indemnizaciones parciales que no permiten reconstruir ni recuperar el patrimonio.
El sobreseguro, por el contrario, implica asegurar por encima del valor real, lo que genera primas más altas sin beneficios adicionales, pues la aseguradora solo pagará lo que el bien realmente vale. Ambos errores nacen de la falta de información y de la ausencia de una valuación profesional.
Los avalúos para seguros determinan el costo invertido para cálculo de una póliza de seguro sobre una propiedad y usualmente excluye el valor del suelo y la cimentación, y son la base para contratar una póliza adecuada.
La industria aseguradora en México ofrece coberturas contra terremotos y otros desastres naturales a través del seguro de daños, el cual puede proteger tanto la estructura del inmueble como su contenido. La cobertura de edificio incluye techos, ventanas, instalaciones fijas, sistemas de agua, drenaje, energía eléctrica y aire acondicionado. En cuanto al interior, se amparan bienes muebles como electrodomésticos, muebles, ropa, joyas, arte, utensilios y equipos deportivos.
Además, es posible contratar coberturas de gastos extraordinarios, que contemplan, por ejemplo, mudanza, pérdida de ingresos cuando la vivienda se destina a la renta, arriendo temporal de vivienda y otros costos derivados de la reconstrucción. Todo esto solo funciona si la suma asegurada corresponde al valor real del inmueble y sus contenidos.
¡Que este aniversario sirva para construir un México más seguro! En Tinsa México by Accumin somos expertos en todo tipo de valuación de inmuebles. Acércate a nosotros.
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